Los beisl de Viena

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El término “beisl” procede probablemente del yiddish, concretamente de la palabra “bajiss” (casa). El clásico “beisl” vienés cuenta con una barra espaciosa en la que se enfría el vino y se guarda la cerveza en barriles, revestimientos de madera pintados de colores oscuros, mesas y sillones sencillos y un público heterogéneo. En la cocina reina la tradición: la carta está compuesta por Fritattensuppe (sopa con trozos de crêpe), Grießnockerlsuppe (sopa de albóndigas de harina de maíz), escalope empanado y asaduras, así como por deliciosos postres como los Palatschinken (crêpes) y los Kaiserschmarren (tortillas dulces).

El Steman, en la Otto-Bauer-Gasse (distrito 6) es un ejemplo característico de este tipo de tabernas. Desde hace más de 100 años, mantiene las tradiciones de la cocina vienesa y es un punto de encuentro para todas las generaciones. Asimismo, el Rebhuhn, en el distrito 9 y no muy lejos de la casa de Sigmund Freud, tiene una larga historia y su salón-comedor cuenta además con una pátina bien conservada. Es uno de los muchos “Eckbeisl” (o “bares de la esquina”) de Viena, que se encuentran en la intersección de dos calles.

En plena Radetzkyplatz, en el distrito 3 vienés, se encuentra el Gasthaus Wild. Tras su restauración, esta taberna brilla con el esplendor de antaño: en su mayor parte, se ha mantenido la decoración original. Otra maravillosa taberna es el mesón Zum Friedensrichter. Los empanados son la especialidad de la casa; el escalope es lo más recomendable.

El menú del Ubl, en el distrito 4, junto al Naschmarkt, está repleto de especialidades de la comida vienesa. En el menú se ofrece escalope a la vienesa, hígado a la parrilla, jarrete de vaca y morcilla. El local es uno de los más auténticos de su estilo. El Gasthaus Wolf no se encuentra muy lejos. Es una taberna de cuento, con excelente comida vienesa y un bonito bar en la parte delantera. Las habitaciones están amuebladas con mesas de formica y un revestimiento en madera verde que proporcionan un ambiente acogedor.

Christian Petz, cocinero de renombre, solo presenta sus platos en su propio local, Petz im Gußhaus y, en un local que antes era bastante modesto, sirve una de las mejores comidas típicas de taberna de la ciudad. La típica taberna vienesa está ubicada en el distrito 1. El Czaak es muy vienés en cuanto a ambiente y comidas. La auténtica cocina de restaurante forma parte de su oferta.

En una casa del sexto distrito, declarada patrimonio histórico y vivienda probada de carácter imperial de Ludwig van Beethoven, se daría nueva vida a una vieja hospedería. El Ludwig van tiene entre fogones al chef de primera clase Walter Leidenfrost, que sirve cocina austriaca interpretada de forma moderna y con frecuencia poco convencional, lejos del estilo de Wiener Schnitzel und Co. Al mediodía cocina Mamsell, alias Nora Kreimeyer.

La casa de huéspedes localizada en las afueras, la Zum Herkner, fue antiguamente un lugar legendario además del prototipo de la clásica taberna vienesa. Después de la muerte de Heinz Herkner, el local permaneció vacío durante mucho tiempo, hasta que en 2016 los hermanos Pichlmaier se hicieron cargo y rejuvenecieron su aspecto. El Pichlmaiers zum Herkner hoy en día constituye una de las ubicaciones más importantes para los vieneses, y para la cocina estiria.

En estas tabernas también hay lugar para lo moderno: El Skopik & Lohn se encuentra en la zona de moda del Karmelitermarkt. La clásica decoración de madera se combinó con techos y paredes modernos y llamativos; y la cocina vienesa se mezcló con un toque francés. El Glacis Beisl, en el MuseumsQuartier (Barrio de los Museos), consigue con su decoración y su cocina el equilibrio entre la modernidad y la tradición de un “beisl” vienés.

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